La respuesta corta
El ácido hialurónico es reabsorbible: tu cuerpo lo va degradando poco a poco. Como orientación general:
- Labios: entre 6 y 12 meses, porque es una zona con mucho movimiento.
- Pómulos, mentón y mandíbula: entre 12 y 18 meses, y a veces más.
- Hidratación de la piel (skinbooster): unos meses, por eso se hace en ciclos.
Son tiempos orientativos, no promesas. Cada cara responde de forma distinta.
De qué depende
- La zona: cuanto más se mueve, antes se reabsorbe.
- El producto: hay ácidos hialurónicos más firmes, pensados para dar estructura, y otros más suaves, pensados para zonas móviles. Elegir bien cuál va en cada sitio es parte del tratamiento.
- Tu metabolismo: el deporte intenso y el estrés hacen que dure algo menos.
- Algunos hábitos: el tabaco y el alcohol también acortan su duración.
- La cantidad y la técnica: dónde y cómo se coloca cambia cómo envejece el resultado.
Que no se vea no significa que no esté
Este matiz es importante. Que ya no notes el efecto no quiere decir que no quede producto: los estudios de imagen han encontrado ácido hialurónico en la zona mucho tiempo después de que el resultado visible haya desaparecido. Por eso no relleno «porque toca» cada cierto tiempo. Si se suma producto encima de producto, año tras año, aparece el problema del que más se habla en redes: la migración.
Qué es la migración del relleno
Es cuando el ácido hialurónico se desplaza fuera de la zona donde se puso. El ejemplo más típico es el labio: el producto sube por encima del borde y se forma una especie de «bigote» de relleno, o el contorno del labio pierde definición. También puede pasar en otras zonas, con bultos o volumen donde no lo había.
Por qué ocurre
- Demasiado volumen en una zona, o muchas recargas acumuladas.
- Un producto que no es el adecuado para esa zona.
- Una técnica o una profundidad que no son las correctas.
- El paso del tiempo, sobre todo en zonas con mucho movimiento.
Cómo lo evito en consulta
- Valoro primero si queda producto de tratamientos anteriores antes de añadir nada.
- Prefiero menos cantidad, bien colocada, que mucha de golpe.
- Elijo el producto según la zona y lo que necesita tu cara.
- Te reviso a las dos semanas, cuando ha bajado la inflamación y el resultado es el definitivo.
- Espacio los retoques y solo los hago cuando de verdad hacen falta.
Lo conté también en un vídeo corto: lo tienes en la sección de vídeos.
¿Y si ya ha migrado?
Tiene solución. El ácido hialurónico se puede disolver con una enzima, la hialuronidasa, y después, con la zona limpia, decidir con calma si hace falta volver a tratarla y cuánto. Te lo explico paso a paso en este artículo: qué pasa cuando se disuelve un relleno.
Si lo dejo, ¿me quedo peor que antes?
No. Cuando el producto se reabsorbe, tu cara sigue su proceso natural, como lo habría hecho sin el tratamiento. No hay efecto rebote. Hacer mantenimiento es una opción, no una obligación.
Cuándo consultar sin esperar
Un bulto, un borde de labio borroso o una hinchazón que no se va merecen una revisión, aunque el tratamiento sea antiguo o te lo hicieran en otro centro. Y si después de un relleno notas dolor intenso o la piel se pone pálida, morada o con manchas, escribe a quien te trató o acude a urgencias de inmediato: es poco frecuente, pero hay que actuar rápido.
Si estás en Zaragoza y tienes dudas sobre tu relleno
Tanto si es tu primera vez como si ya te has tratado antes, empiezo siempre por mirar qué hay. Aquí te cuento cómo trabajo los labios y los pómulos y el contorno.
¿Te preocupa cómo está tu relleno?
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